
En la era de las nuevas tecnologías, con innumerables aplicaciones buenas, bonitas y baratas a la mano, pocos escapan a la tentación de jugar a ser diseñador gráfico.
Cuando menos, unos corazoncitos por aquí y otro
emoji por allá le ponemos a una imagen para publicar en la historia de
Facebook o a una tarjeta virtual para enviarle a alguien o a muchos en un día
festivo.
Habría alucinado John Horsley Callcott con lo facilito que resulta todo eso
hoy, quién sabe cuánto le costó a él materializar el diseño de la primera tarjeta
de navidad, en mil ochocientos cuarenta y tres, una primicia que casi le roba
Sir Henry Cole, el primero al que se le encargó comercialmente una postal de
este tipo.
En el año mil ochocientos noventa y uno se creó la que pudiera denominarse
primera empresa dedicada al diseño gráfico y las impresiones. La innovación se
le debe a William Morris, que fue capaz de ganarse la vida realizando diseños y
maquetación para libros con su propia compañía, llamada Kelmscott, que cuidó
los detalles, la coherencia del diseño, y aportó sus propios tipos.
El célebre cineasta Woody Allen utiliza el mismo tipo de letras en todas sus
películas: la Windso, y es que las tipografías son un elemento imprescindible
dentro del diseño, y ni se crean que son autogeneradas por Word. El mundo
de las computadoras viene heredando tipos de letras desde antes de la imprenta
de Gutemberg. Les comento el origen de algunas:
La tipografía Avant Garde fue creada por Herb Lubalin en función de las letras
que forman el título de la revista homónima. El diseño del logotipo de
Coca-Cola no fue creado a partir de un tipo de letra, sino de un estilo de
escritura, ahora conocido como Spencerian Script.
Cuentan que la tipografía Georgia, diseñada por Matthew Carter, fue nombrada
después de que leyera un titular sensacionalista que decía: «Encuentran cabezas
de aliens en Georgia».
En esa misma época, el francés Henri Toulouse-Lautrec hizo el que está
considerado como el primer trabajo publicitario de reproducción múltiple,
cuando le fue encargado el cartel La goulue para el Moulin Rouge,
así que ya saben a dónde mirar los publicistas empíricos que hoy vamos tras la
mejor imagen para acumular más views.
Y ya que se han convertido en los más populares «amiguitos» que colorean y
complementan nuestros mensajes, les diré que los emojis se los debemos
a un informático de Estados Unidos llamado Scott Fahlman, quien los ideó para
evitar malentendidos en los e-mails que intercambiaba con sus alumnos.
